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El documento final de Río+20 genera divisiones entre el Norte y el Sur

 South Bulletin 61

Tan solo quedan algunos meses para que, en junio de este año, se celebre la Conferencia Río+20. Sin embargo, aún quedan muchas cuestiones por resolver. En este artículo se analizan en detalle las cuestiones que generan divisiones profundas y evidentes, principalmente entre el Norte y el Sur.


Por Meena Raman

Entre el 19 y el 27 de marzo de este año, se llevó a cabo en Nueva York la primera ronda de negociaciones informales sobre el borrador preliminar del documento final que deberá adoptarse en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20). Durante las negociaciones, se evidenció una clara división entre los países en desarrollo y los países desarrollados respecto de varias cuestiones importantes.

Estas cuestiones son la economía verde, el marco institucional para el desarrollo sostenible, los objetivos de desarrollo sostenible y los medios de aplicación.

Los países desarrollados se opusieron a las propuestas del Grupo de los 77 y China de incluir en varias partes del documento final el principio 7 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, a saber, la «responsabilidad común pero diferenciada». Esto se debe a que los países desarrollados no quieren que se subraye ni que se enfatice este principio en particular, sino que prefieren que al principio del documento final se haga referencia a todos los principios de la Declaración de Río. (La Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo fue adoptada durante la Cumbre para la Tierra, en 1992. Se trata de una serie de principios acordados en un contexto internacional sobre el desarrollo sostenible y fue el resultado de intensas negociaciones).

En respuesta, el Grupo de los 77 y China reiteró que a pesar de que apoyaba todos los principios de la Declaración de Río, algunas partes en específico del proyecto del documento final eran apropiadas y tenían el suficiente contexto como para hacer referencia a la responsabilidad común pero diferenciada. Actualmente, el documento tiene 206 páginas en las que se recopilan las propuestas y enmiendas de los Estados Miembros y se divide en cinco capítulos: 1) el preámbulo/establecimiento del marco; 2) la renovación de los compromisos políticos; 3) la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y de la erradicación de la pobreza; 4) el marco institucional para el desarrollo sostenible; y 5) el marco de acción y seguimiento para los objetivos de desarrollo sostenible y los medios de ejecución (medios financieros, acceso y transferencia de tecnología, creación de capacidad).

A continuación se analizan algunas cuestiones importantes que generan divisiones entre los Estados Miembros.

1) La economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza

Con respecto a la «Economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza», el Grupo de los 77 y China propuso la inclusión de varios párrafos introductorios que considera necesarios para presentar el contexto de la economía verde.

El Grupo de los 77 y China deseaba que se reafirmara que « […] las estrategias de crecimiento basadas en el mercado son insuficientes por sí mismas para garantizar un crecimiento económico equitativo, para resolver el problema de la pobreza generalizada, para proporcionar adecuadamente atención médica, educación y empleo pleno y trabajo decente, para reducir las desigualdades y para promover el desarrollo social y la inclusión».

En respuesta a esta solicitud, el Canadá, los Estados Unidos, el Japón y Nueva Zelandia expresaron su deseo de que el tono al principio del capítulo fuera positivo, en vez de negativo.

Asimismo, algunas de las propuestas del Grupo de los 77 y China instaban a reformar la gobernanza económica mundial, es decir, el sistema y la arquitectura financiera y destacaban la necesidad de seguir trabajando para construir un nuevo orden económico internacional.

Los países desarrollados (el Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia y los países de la Unión Europea (UE)) se opusieron a estas propuestas y solicitaron que fueran borradas del documento. Los Estados Unidos, apoyados por los otros países desarrollados, declararon que estas cuestiones no estaban relacionadas con el tema tratado y que era necesario «mantener centrada la atención en el desarrollo sostenible».

La propuesta detallada del Grupo de los 77 y China a este respecto es la siguiente: «Reafirmamos que el principal problema para los países en desarrollo es el efecto de las múltiples crisis que afectan al mundo hoy en día, sobre todo el de la actual crisis económica y financiera, que es el resultado de las deficiencias del sistema financiero internacional».

Tomando esto en cuenta, el Grupo de los 77 y China quería que se reafirmara «la necesidad urgente de acabar con la falta de reglamentación y seguimiento adecuados del sector financiero, con la falta general de transparencia e integridad financiera, con la asunción excesiva de riesgos, con el exceso de apalancamiento y con los patrones insostenibles de consumo y producción existentes en los países desarrollados. Estas repercusiones económicas también han agravado la pobreza y la exclusión social, han incrementado la distribución desigual de los ingresos y de la riqueza y han socavado los esfuerzos por poner en marcha el desarrollo sostenible. Considerando lo anterior, instamos a que se profundice la reforma del sistema y la arquitectura financiera mundial para que los países en desarrollo tengan una mayor presencia. Reconociendo el papel crucial que tienen las conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en el ámbito socioeconómico y en otros ámbitos relacionados para darle forma a una amplia visión del desarrollo, también reafirmamos la necesidad de seguir trabajando para construir un nuevo orden económico internacional que se base en los principios de igualdad, igualdad soberana, interdependencia, intereses comunes, cooperación y solidaridad entre todos los Estados».

El Grupo de los 77 y China también hizo la propuesta siguiente: «Estamos convencidos de que para lograr una prosperidad sostenida y generalizada, hará falta reformar considerablemente la gobernanza económica mundial, es decir que habrá que reformar el sistema y la arquitectura financiera mundial y que habrá que reafirmar el compromiso a favor del desarrollo sostenible a fin de lograr un equilibrio entre las mejoras de riqueza material y la protección de los recursos naturales y de los ecosistemas, con miras a garantizar la igualdad y la justicia».

Asimismo, el Grupo de los 77 y China afirmó que «el desarrollo sostenible debe seguir siendo nuestro objetivo general». Además, propuso que los Estados Miembros « […] en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, consideren a la economía verde como una de las vías para alcanzar el desarrollo sostenible. A este respecto, insistimos en la necesidad de que cada Estado evalúe y considere las oportunidades relacionadas, los desafíos y los riesgos, así como los medios de ejecución necesarios. La economía verde debe promover la integración de los tres pilares del desarrollo sostenible, evitar ser un conjunto de reglas rígidas y generar opciones para formular políticas». El Grupo de los 77 y China también propuso que: “En el contexto del desarrollo sostenible y de la erradicación de la pobreza, las políticas de economía verde deben formularse respetando el derecho de cada país al desarrollo, permitiendo que se erradique la pobreza y el hambre y que se logre la igualdad social, y reduciendo las desigualdades y la degradación del medio ambiente con miras a restablecer una armonía con la naturaleza. Al mismo tiempo, es crucial que se promuevan modelos de desarrollo sostenible para fomentar cambios en los actuales patrones de consumo y de producción, los cuales son insostenibles. Estos esfuerzos deben ser apoyados por una cooperación internacional efectiva basada en la transferencia de tecnología, el fomento de la capacidad y los recursos financieros, todo ello en términos favorables, y de conformidad con los compromisos hechos durante las conferencias y cumbres de alto nivel de las Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible.”

Los Estados Unidos y el Japón querían que la expresión “derecho al desarrollo” figurara entre corchetes, mientras que el Canadá, Nueva Zelandia, Suiza y la UE solicitaron que se borrara la última frase del párrafo en la que se menciona la cooperación internacional basada en la transferencia de tecnología, el fomento de la capacidad y los recursos financieros.

Los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia y Suiza también se opusieron a otra propuesta del Grupo de los 77 y China de abordar los obstáculos que enfrentan los países en desarrollo para adoptar medidas a favor de la economía verde.

Dicha propuesta fue formulada en los siguientes términos: «Reconocemos que los países en desarrollo están enfrentando obstáculos considerables para erradicar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible. La adopción de medidas a favor de la economía verde puede conllevar riesgos, inconvenientes y costos adicionales a las economías de los países en desarrollo. Los países deben considerar estos inconvenientes y riesgos cuidadosamente, de acuerdo con sus prioridades y su propio ritmo. Considerando lo anterior, los países desarrollados deben apoyar los esfuerzos de los países en desarrollo con medios adecuados de ejecución, como lo son las ayudas financieras, técnicas y tecnológicas nuevas y adicionales, como la transferencia de tecnologías medioambientales de vanguardia y el fomento de la capacidad».

El Grupo de los 77 y China también propuso que: « […] se reconozca y respete la existencia de diferentes enfoques, visiones, modelos, políticas y herramientas escogidas de manera soberana por cada país para lograr un desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza integrando los tres pilares». Se enfatizó que: «en el contexto del desarrollo sostenible y de la erradicación de la pobreza, la economía verde debe ir estrictamente a la par de los objetivos y las medidas nacionales de desarrollo social, económico y medioambiental y de la consecución de compromisos de desarrollo sostenible hechos en un contexto internacional, como los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) ».

El Grupo de los 77 y China también resaltó «la necesidad de promover un mayor entendimiento de las implicaciones y el efecto social, medioambiental y económico de la economía verde, así como del apoyo y la cooperación internacional, incluyendo al sistema a de las Naciones Unidas, para facilitar el logro de un desarrollo sostenible basado en diferentes visiones, modelos, políticas, herramientas y enfoques definidos en el contexto nacional, entre los que se incluye la economía verde, reconociendo que no existe una solución válida para todos para alcanzar el desarrollo sostenible».

Con respecto a los inconvenientes de las medidas a favor de la economía verde, el Grupo de los 77 y China se opuso a que las medidas: a) den lugar a barreras comerciales o a cualquier forma de proteccionismo, medidas unilaterales u otras medidas comerciales en frontera, de conformidad con el principio 12 de la Declaración de Río sobre el medio ambientes y el desarrollo; b) generen condiciones para el financiamiento, la asistencia exterior para el desarrollo y otras formas de cooperación internacional; c) profundicen las brechas tecnológicas o exacerben la dependencia tecnológica de los países en desarrollo con respecto de los países desarrollados; d) restrinjan el margen normativo para que los países en desarrollo sigan sus propios caminos hacia el desarrollo sostenible, por medio entre otras cosas, de compromisos adicionales obligatorios y/o jurídicamente vinculantes para los países en desarrollo; e) amenacen el desarrollo de los pueblos indígenas y de las comunidades locales, en particular, el de los grupos étnicos minoritarios, así como su patrimonio cultural y sus conocimientos tradicionales; f) incrementen las desigualdades y amenacen el desarrollo y el progreso de las mujeres, los jóvenes, los niños y las personas discapacitadas; g) sean un pretexto para que los países en desarrollo no cumplan sus compromisos anteriores; h) limiten el sustento de los pequeños agricultores y de los agricultores y pescadores de subsistencia, así como de todos aquellos que trabajen en pequeñas y medianas empresas; y i) restrinjan las actividades de producción en los países en desarrollo, las cuales son de crucial importancia para la erradicación de la pobreza.

La mayoría de los países desarrollados se opusieron a varias de estas propuestas y solicitaron que fueran borradas.

La UE también propuso que se formulara «una hoja de ruta de la economía verde en el contexto internacional, en la que se incluyan plazos para las metas específicas, los objetivos y las acciones concretas a nivel internacional respecto de un número específico de ámbitos temáticos y transversales». El Canadá, los Estados Unidos y Nueva Zelandia se opusieron a esta propuesta.

2) El marco institucional para el desarrollo sostenible

El Grupo de los 77 y China considera que consolidar y reformar el marco institucional «no es un fin por sí mismo sino un medio para alcanzar el desarrollo sostenible y es por ello por lo que el marco institucional debe permitir una integración equilibrada de las tres dimensiones y una generalización del desarrollo sostenible, sin generar cargas adicionales para los países en desarrollo ni complicar sus perspectivas de desarrollo, y respetar sus prioridades nacionales y su margen normativo».

Asimismo, el Grupo de los 77 y China reconoció que «para resolver el problema de la fragmentación política y para evitar la superposición y la duplicación es importante que exista una coordinación y una cooperación entre los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente, así como un liderazgo efectivo. Hemos decidido promover las sinergias de conformidad con sus mandatos y racionalizar el trabajo de los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente, cuando proceda, con miras a incrementar la eficiencia y la efectividad de sus actividades».

La opinión del G77 y China es que el marco institucinal para el desarrollo sostenible debe tener dos funciones principales: la ejecución del desarrollo sostenible y la integración de los tres pilares del desarrollo sostenible (social, medioambiental y económico).

El Grupo de los 77 y China no manifestó una posición al respecto de las diversas propuestas de reforma institucional.

El Japón, la Federación de Rusia y México se opusieron a la propuesta de transformar la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible en un Consejo de Desarrollo Sostenible, mientras que la UE declaró que no había definido una posición al respecto de esta cuestión. Liechtenstein y la República de Corea apoyaron la propuesta de crear un Consejo de Desarrollo Sostenible. Aunque apoyaba la transformación, Suiza propuso que el consejo «desarrolle un mecanismo de revisión por pares que anime a los Estados, en un espíritu constructivo, a explicar sus políticas, a compartir sus experiencias y las lecciones que hayan aprendido, y a cumplir sus compromisos».

La UE apoyó la propuesta de « [...] crear un organismo especializado de las Naciones Unidas para el medio ambiente con base en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que cuente con un nuevo y más fuerte mandato y con el sustento de contribuciones financieras estables, suficientes y predecibles y que opere en igualdad de condiciones con el resto de los organismos especializados de las Naciones Unidas». Este organismo, con sede en Nairobi (Kenya), cooperaría de cerca con el sistema de las Naciones Unidas y con otros organismos especializados. El Canadá, el Japón, los Estados Unidos y la Federación de Rusia solicitaron que se eliminara dicha propuesta.

Liechtenstein, la República de Corea, la UE y Ucrania también apoyaron la propuesta de que este organismo « [...] sea el organismo oficial del sistema de las Naciones Unidas sobre cuestiones medioambientales, ofrezca un consejo claro sobre políticas y tenga funciones de orientación y una autoridad respecto de la evaluación y la alerta temprana de cuestiones relacionadas con el medio ambiente mundial. El organismo construirá vínculos sólidos entre la ciencia, la política y la toma de decisiones para apoyar dentro y fuera de las Naciones Unidas una toma coherente de decisiones basada en las pruebas». El Canadá, el Japón, los Estados Unidos y la Federación de Rusia solicitaron que se eliminara esta propuesta.

El Grupo de los 77 y China también instó a reformar el «sistema financiero internacional, mediante una reforma ambiciosa y expedita de las instituciones de Bretton Woods, sobre todo de sus estructuras de gobernanza, para asegurar una representación plena y justa de los países en desarrollo, con miras a acabar con el déficit democrático que existe en estas instituciones y para darles más legitimidad; y [...] apoyar a los países en desarrollo en la ejecución de actividades para el desarrollo sostenible, en particular, otorgando recursos de manera incondicional».

El Grupo de los 77 y China también formuló la propuesta de «reajustar las cuotas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial para lograr una distribución equitativa del poder de voto entre los países desarrollados y los países en desarrollo, sin disminuir las cuotas y partes de cada uno de los países en desarrollo, y reiterando que la actual fórmula de cuotas, la cual es desfavorable para los países en desarrollo, debe ser mejorada antes de ser utilizada nuevamente [...]».

El Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia, la República de Corea y la UE se opusieron a estas propuestas.

Asimismo, el Grupo de los 77 y China propuso crear un «Mecanismo Internacional de Transferencia de Tecnología dependiente de la Asamblea General con miras a promover, ejecutar y darle seguimiento a acciones concretas, financiado mediante contribuciones suficientes y predecibles, enfocado en reducir la brecha tecnológica que existe entre los países desarrollados y los países en desarrollo, que facilite la transferencia de tecnología en el marco del desarrollo sostenible y que consolide las capacidades nacionales de los países en desarrollo en el ámbito de la comprensión científica y de la evaluación tecnológica».

El Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia y la UE solicitaron que se eliminara esta propuesta.

3) Objetivos de desarrollo sostenible

Para explicar su posición respecto de los objetivos de desarrollo sostenible y hablando en nombre del Grupo de los 77 y China, el Pakistán afirmó que para el grupo existen tres ejes principales: i) su visión de los objetivos de desarrollo sostenible; ii) los principios en que deben basarse; y iii) el procedimiento para avanzar en el logro de estos objetivos.

Respecto del procedimiento, el Pakistán declaró que el Grupo de los 77 y China aún estaba trabajando en un enfoque claro pero que consideraban que debía ser intergubernamental, dependiente de la Asamblea General de las Naciones Unidas e inclusivo, transparente y de composición abierta.

Para justificar la necesidad de objetivos de desarrollo sostenible, el Grupo de los 77 y China propuso que se reconociera que: «los objetivos pueden resultar útiles para alcanzar el desarrollo sostenible, considerando la necesidad de un enfoque integrado que incorpore las dimensiones económica, social y medioambiental, que reconozca los vínculos que existen entre ellas y que evite tratarlas de manera independiente o paralela».

«Considerando lo anterior, los objetivos de desarrollo sostenible, formulados a partir de los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) podrían impulsar la ejecución y la generalización del desarrollo sostenible y la integración de sus tres dimensiones».

El Grupo de los 77 y China también propuso el reconocimiento de « [...] la importancia y la utilidad de una serie de objetivos de desarrollo sostenible basados en el Programa 21 y en el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo que respeten plenamente los principios de Río, sobre todo el principio de «responsabilidad común pero diferenciada», formulados a partir de los compromisos que se hayan hecho, respetando el derecho internacional y que contribuyan a la plena ejecución de los documentos finales de todas las cumbres importantes en el ámbito económico, social y medioambiental, considerando que estos objetivos deben garantizar una coherencia integral con los objetivos formulados en el Programa 21 y en el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo».

La UE solicitó que el principio de responsabilidad común pero diferenciada fuese puesto entre corchetes, mientras que la República de Corea y Suiza solicitaron eliminar las propuestas del Grupo de los 77 y China. El Grupo de los 77 y China instó a que los objetivos de desarrollo sostenible fueran formulados a partir de los siguientes principios y características:

a) lograr la erradicación de la pobreza;

b) integrar las tres dimensiones del desarrollo sostenible de manera equilibrada;

c) respetar la soberanía de los Estados sobre sus recursos naturales, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, sin causar perjuicios al medio ambiente de otros Estados o áreas que se encuentren más allá de los límites de una jurisdicción nacional;

d) ser coherente con los principios de Río, sobre todo con el principio de responsabilidad común pero diferenciada;

e) garantizar la ejecución del Programa 21 y del Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo, así como de los documentos finales de todas las cumbres importantes de las Naciones Unidas en los ámbitos económico, social y medioambiental;

f) ampliar y complementar los objetivos de desarrollo sostenible a partir de los objetivos de desarrollo del Milenio y renovar y consolidar los compromisos para lograr su consecución;

g) considerar las diferentes realidades, capacidades y prioridades de desarrollo nacionales;

h) apoyarse en el gobierno para la ejecución de las medidas involucrando a todas las partes interesadas importantes;

i) contribuir al seguimiento del cumplimiento de los compromisos internacionales de los países desarrollados, sobre todo de aquellos relacionados con los recursos financieros, la transferencia de tecnología y el fomento de la capacidad.

j) incluir medios de ejecución para los países en desarrollo, y más específicamente para cada objetivo;

k) enfocarse especialmente en los países que estén situaciones especiales y en pueblos en condiciones desfavorables o vulnerables;

l) no imponer restricciones o cargas adicionales a los países en desarrollo ni disminuir las responsabilidades de los países desarrollados; m) contribuir ahacer efectivo el derecho al desarrollo y lograr la igualdad en todos los contextos;

n) respetar el margen normativo y las prioridades nacionales de desarrollo de cada país y evitar la creación de un mecanismo de seguimiento de las políticas nacionales;

o) aplicar los objetivos de desarrollo sostenible a todos los países de conformidad con el principio de responsabilidad común pero diferenciada;

p) los objetivos de desarrollo sostenible deben ser de naturaleza voluntaria. Suiza solicitó eliminar la referencia a la «erradicación de la pobreza», lo cual generó una fuerte reacción del Grupo de los 77 y China que enfatizó que el eje principal de la Conferencia de las Naciones Unidas y de su trabajo debe ser la erradicación de la pobreza.

4) Medios de ejecución

a) Financiamiento

El Grupo de los 77 y China instó a que «se cumplan todos los compromisos relativos a los objetivos de desarrollo sostenible, en particular, los compromisos de varios países desarrollados de destinar un 0,7% del producto nacional bruto (PNB) a la asistencia para el desarrollo de los países en desarrollo para el año 2015. [...] A fin de cumplir con los plazos acordados, los países donantes deben tomar todas las medidas necesarias y apropiadas para incrementar el porcentaje de desembolsos de asistencia, con miras a cumplir con sus actuales compromisos [...]».

El Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Suiza y la UE solicitaron que se eliminara esta propuesta.

El Grupo de los 77 y China también instó a que los países desarrollados cumplan rápidamente y en los plazos establecidos los compromisos hechos en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Asimismo, el Grupo hizo un llamamiento para que se reafirme que el financiamiento para el cambio climático debe ser nuevo, adicional e independiente de la asistencia para el desarrollo. Este financiamiento no debe sustituir a la asistencia para el desarrollo. El financiamiento otorgado por los países desarrollados para sus propias medidas de mitigación tampoco debe ser considerado como un financiamiento para la erradicación de la pobreza. El Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia, Suiza y la UE solicitaron que se borrara esta propuesta.

El Grupo de los 77 y China propuso « [...] subrayar que las crisis de la deuda tienden a ser costosas y perturbadoras, suelen generar recortes al gasto público y afectan sobre todo a los grupos pobres y vulnerables. Reconocemos la importancia de aliviar, cancelar y restructurar la deuda en función de cada caso, otorgando un financiamiento condicionado, en calidad de herramienta para prevenir y gestionar la crisis en los países en desarrollo y recalcamos la necesidad urgente de que la comunidad internacional examine las opciones para crear un mecanismo de reestructuración y solución de la deuda eficiente, equitativo, durable, independiente y enfocado en el desarrollo, que considere las múltiples dimensiones de la sostenibilidad de la deuda y sus efectos en el desarrollo».

El Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia, Suiza y la UE se opusieron a esta propuesta y solicitaron que fuera eliminada.

b) Tecnología

El Grupo de los 77 y China propuso que «se mejore el acceso de los países en desarrollo a las tecnologías, las competencias y los conocimientos especializados para alcanzar un desarrollo sostenible. Asimismo, estamos de acuerdo en explorar modalidades para garantizar, sobre todo a los países en desarrollo, el acceso a tecnologías ecológicamente racionales y de punta, proporcionando incentivos justos a los innovadores, sobre todo a los innovadores de los países en desarrollo que promueven la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías ecológicamente racionales».

Los Estados Unidos, el Japón y la UE solicitaron que se eliminara esta propuesta.

El Grupo de los 77 y China también recalcó « [...] la necesidad de crear un entorno favorable con miras a eliminar todas las barreras a la transferencia de tecnología y a la adaptación tecnológica, que sea coherente y esté en armonía con las obligaciones internacionales pertinentes. Insistimos en la importancia de mecanismos eficaces, medios mejorados, entornos favorables apropiados y la supresión de obstáculos para incrementar el desarrollo y la transferencia de tecnologías hacia los países en desarrollo. Además, los países en desarrollo deben tener las capacidades para desarrollar sus propias tecnologías y contar con el apoyo de la comunidad internacional, lo cual supone un fomento de la capacidad nacional para diseñar y desarrollar tecnologías».

Los Estados Unidos, el Japón, Suiza y la UE solicitaron que esta propuesta fuera puesta entre corchetes y se reservaron su posición.

Asimismo, el Grupo de los 77 y China afirmó que «se debe evaluar el papel y los efectos de la protección mediante patente y de los derechos de propiedad intelectual sobre el acceso y la transferencia tecnologías ecológicamente racionales, sobre todo hacia países en desarrollo; asimismo, se debe analizar el concepto de acceso garantizado para los países en desarrollo a tecnologías ecológicamente racionales considerando los derechos de propiedad con miras a elaborar respuestas eficaces a las necesidades de los países en desarrollo en este aspecto».

El Canadá solicitó que esta propuesta fuera eliminada mientras que Australia, los Estados Unidos, el Japón, Nueva Zelandia, Suiza y la UE solicitaron que se pusiera entre corchetes y se reservaron su posición.

c) Comercio

El Grupo de los 77 y China recalcó « [...] la necesidad de abstenerse de adoptar cualquier medida o restricción relativa al comercio y al tránsito que afecte el acceso de los países en desarrollo a los medicamentos, sobre todo a los medicamentos genéricos y al equipo médico».

El Canadá, los Estados Unidos, el Japón, Noruega, la República de Corea y la UE solicitaron que se eliminara esta propuesta.

Suiza hizo una propuesta que generó preocupación en el Grupo de los 77 y China y entre algunos países desarrollados como Australia, los Estados Unidos, Noruega, Nueva Zelandia y la UE relativa al vínculo existente entre los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

A continuación se encuentra la propuesta de Suiza: «Reconocemos la interdependencia que existe entre las normas de comercio y la protección del medio ambiente y que ambas constituyen componentes de apoyo mutuo de la economía verde. Tanto los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente como los acuerdos de la OMC son instrumentos legítimos del derecho internacional y están en pie de igualdad. Se deben respetar ambos tipos de instrumentos y deben valorarse y utilizarse sus respectivas especializaciones en asuntos medioambientales y comerciales. Reconocemos la importancia de la transparencia ecológica en los mercados para promover un uso eficiente de los recursos y un consumo y una producción sostenibles. Exhortamos a la OMC a permitir un tratamiento diferente de productos y servicios similares basándose en criterios relativos a los métodos de procesamiento y producción, que a su vez se basen en estándares reconocidos a nivel internacional».

La propuesta de permitir que los métodos de procesamiento y producción sean considerados en la imposición de aranceles es muy controvertida, ya que actualmente la OMC no lo permite o al menos, lo desaconseja.

La próxima ronda de negociaciones informales se celebrará del 23 de abril al 4 de mayo y seguramente será intensa y problemática debido a la gran división que existe entre los países respecto de las cuestiones más importantes. Meena Raman es Asesora Superior de la Red del Tercer Mundo.