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El sistema económico mundial atraviesa un momento crucial. Cada vez resulta más obvia la necesidad de reconsiderar los conceptos sobre la financiación para el desarrollo propuestos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, parece poco probable que los líderes del Norte y del Sur superen este reto cuando se reúnan este mes en Doha para la conferencia de las Naciones Unidas sobre la financiación para el desarrollo.
Por Yash Tandon, Director Ejecutivo del Centro del Sur, centro de reflexión intergubernamental de países en desarrollo con sede en Ginebra. director@southcentre.org Traducción al español: Paula Laita Pallarés Artículo publicado originalmente en inglés, en la revista mensual “D+C”, Número 10, octubre de 2008. Comunicación de los miembros de la Junta del Centro del Sur La crisis financiera ha puesto de manifiesto que la actual arquitectura del sistema financiero internacional es disfuncional para gestionar la actual economía globalizada, caracterizada por un sinfín de interconexiones mediante las que se propagaron las turbulencias financieras al mundo entero y por un significativo y evidente déficit en materia de regulación prudencial de los sistemas financieros. La crisis de la deuda en América Latina, África y en otras regiones en desarrollo durante la década de 1980 así como la sucesión de crisis en Asia, Rusia y América Latina a finales de la década de 1990 ya alertaron sobre la existencia de las serias falencias en esa arquitectura. El mundo industrializado no captó la necesidad de repensar seriamente la gobernanza del sistema financiero internacional. Hoy, el hecho de que los países desarrollados sean protagonistas de esta crisis puede incitarlos a actuar.
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