Desde 2002, los precios mundiales de los alimentos han aumentado a un ritmo constante y, durante 2007 y 2008 únicamente, dichos precios registraron un aumento de 52 por ciento. Este aumento ha dado lugar, en los últimos meses, a focos de malestar en muchos países en desarrollo.
Sin embargo, toda crisis entraña oportunidades. Es por ello que las causas de la crisis actual deben analizarse y comprenderse debidamente. El Sur debe aprovechar esta oportunidad para repensar conceptos como la autosuficiencia y la soberanía alimentaria así como para reflexionar sobre aspectos del contexto internacional que han llevado a los países a priorizar la producción de alimentos sobre los cultivos de exportación y las importaciones sobre la producción local, lo que, a su vez, ha afectado el control nacional de las principales fuentes de producción alimentaria.